El retorno hasta Luxor desde Assuán consume
tres días de navegación. Como que la mayoría
de visitas se hicieron durante los cuatro días de navegación
río arriba, ahora no hay mucho que hacer a parte de tomar
el sol en la cubierta del barco, sestear y leer. Entre las visitas
que hacemos ahora destaca Kom Ombo, una joya inmóvil en el
tiempo, que transmite serenidad y belleza y conserva una extraña
dignidad en sus ruinas..
Los paisajes vistos en el viaje de
ida se rebobinan lentamente, y a la sensación de cansancio
se suma el menor interés por un horizonte inmediato que ya
se conoce. Una cierta rutina a bordo va ganando la partida.
Quedan sin embargo muchas cosas
por conocer, pendientes para otro viaje: el Delta del Nilo, y los
restos de las ciudades de El Fayum y Tell el Amarna; la Cueva de
los Nadadores, en algún punto de la frontera entre Libia
y Egipto; el Sinaí, sus desiertos y montañas; el mar
de arena entre el Nilo y Libia; el Egipto copto, apenas vislumbrado
en El Cairo; y tantas y tantas otras maravillas....