Gauchos en una pulpería, grabado del siglo XIX

Agradecimientos

Regreso a casa después de diecisiete días de viaje, 8 estancias en hoteles, 11 aviones tomados y 33.000 kilómetros recorridos desde que salí de Barcelona.

Allí quedan Dani, Stella, la simpatía y eficiencia de Roberto y su chófer, la afabilidad del quiosquero gallego de la calle Ribadavia, la amistosa gente del hotel Salles, los engominados y dignos camareros porteños, el guía que señala la entrada del estadio de Boca (“yo les traigo aquí porque es mi trabajo, pero si quieren ver algo grande vayan a ver a Independiente”), la guapa Pepi explicando Iguazú como solo lo puede hacer una hija de la provincia, el pelirrojo casi adolescente que nos guía por Península Valdés contagiándonos su entusiasmo por la Naturaleza salvaje, el chófer de combi que dejó su despacho de ejecutivo porteño para llevar turistas a ver ballenas, la dependienta de la librería de Puerto Madryn que me obsequió con su timidez y un montón de puntos de libro, los cordiales propietarios y camareros de La Toldería (una enciclopedia viviente del fútbol el socio más joven) y del Casablanca (inolvidables pizzas), ambos en El Calafate, el italiano que después de vivir años en Rosario sigue sin hablar una palabra de español pero gusta de viajar por todo el país, mi guía en el P.N. Tierra del Fuego y su retranca y aspecto de campesino galaico, los forestales del Parque tan concienciados del tesoro que tienen a su cargo....

Inolvidables personas todas ellas, a los que espero volver a ver de nuevo.

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