Inauguradas para la Exposición Universal de 1929, la belleza
de sus juegos de luz y agua sigue atrayendo a barceloneses y forasteros.
Un espectáculo ingenuo y brillante a la vez.

Uno de los espectáculos más admirados
por el público (durante la Exposición Universal
de 1929) fue, sin duda, el de las fuentes, que hacían las
delicias de la gente cuando por la noche el agua se modelaba y
cambiaba de color antes sus asombrados ojos.
Historia de Barcelona, de los orígenes a
la actualidad, de Alicia Sánchez y Maria Pomés.